Proyecto educativo Cucú 0-3

Cucú es un hogar de crianza pensado para acompañar un grupo reducido de 8 niños, desde los 8 meses de edad hasta los 3 años.
De Lunes a Viernes, desde las 8.50 hasta las 15.30.
(Con posibilidad de ampliar el horario para las familias según las necesidades)

Las directrices pedagógicas que seguimos hacen referencia a la mirada de Emmi Pikler y la visión del niño pequeño en la pedagogía Waldorf, porqué creemos fundamental empezar por las dos necesidades reales que tiene el infante durante esta etapa de 0 a 3:

 1) Vínculo
"A child need to be Seen, Safe, Soothed, Secure” (Daniel Siegel) - el niño pequeño necesita ser visto, protegido, tranquilizado, consolado. Cubrir esta primera necesidad implica poder trabajar con una ratio de niños por educadora muy reducida: 4 X 1.
Así podemos ofrecer un acompañamiento emocional muy atento y amoroso; conscientes de que  solo si esta primera necesidad está cubierta, el niño puede aprender y desplegar todo su potencial. Apostamos para una Pedagogía del encuentro y del dialogo:
Tú quien eres? Qué necesitas?
Valoramos y prestamos mucha atención a los cuidados cotidianos como el cambio de pañal y la comida, conscientes de que en estos momentos se va creando un vínculo necesario a favorecer la autoestima del niño (basada en la sensación de sentirse seguro y querido) y su deseo de colaborar hasta adquirir la autonomía necesaria para poder “hacerlo solo”: quitarse el pañal, limpiarse, sacarse los mocos con el pañuelo, beber por el vasito de cristal, manipular los cubiertos, lavarse las manos…
 2) Juego autónomo
En lugar que proponer actividades dirigidas por las cuales el niño muchas veces no está preparado y/o de mero entretenimiento, entendemos el juego libre como la actividad VITAL para su crecimiento. Fomentando su  autonomía, autoestima y creatividad, este tipo de juego no precisa intervenciones innecesarias por parte del adulto. El niño va “picando” ahora aquí ahora allá.
Nos gusta más bien hablar de invitaciones (sin expectativas de lo que tiene que hacer / de cómo jugar) y de presencia,  ya que así le permitimos ser él mismo, evitando la tendencia a ver lo que no hace o  de tenerle "ocupado" con algo. 
La actividad autónoma debe salir por un impulso, un interés y una iniciativa propia. Siempre lleva a un descubrimiento, que llevará al niño a un nuevo aprendizaje.
En esta edad el juego del niño se basa principalmente en la experiencia del  movimiento - subir, bajar, entrar, salir, andar, correr, perseguir, deslizar… y la manipulación de objetos - poner, sacar, apilar, tirar, insertar, amasar, trazar...en un sinfín de posibilidades.
En la autenticidad de este tipo de juego podemos identificar procesos de crecimiento, observando como gradualmente se convertirá en juego imaginativo - simbólico: jugar a cuidar los muñecos, preparar comiditas, ir al doctor, construir un camino donde pasen los animalitos y los “nins”, creando  escenarios y vivencias a su medida.
En Cucú damos mucha importancia a una selección rigurosa del material y a la preparación de dos espacios de juego (interior y exterior) con cuidado, responsabilidad y sensibilidad estética. Cuanto mas sencillo, abierto, natural es el material, tanto más juego podrá hacer el niño
En este contexto valoramos las relaciones espontáneas (sin forzarlas) y acompañamos la gestión de situaciones conflictivas, cuidando  el bienestar emocional de ambos niños involucrados y poniendo límites de forma firme y afectuosa.




El Ritmo del día

Tiene un principio (la llegada) y un fin (la salida). Tratamos de crear una dinámica de grupo por lo que es muy importante respetar los horarios internos sin romper este ritmo.

Los rituales que nos ayudan a sentirlo son importantes respeto a todo los que hacemos, porqué lo que hacemos lo cuidamos,  tiene un sentido, una repetición  y un valor en cada gesto.
Acompañamos el día a día del infante cuidando de alternar los momentos de expansión, de juego libre con sus movimientos más gruesos, a momentos de recogimiento con actividades cotidianas que implican movimientos más finos y calma.
Para nosotras son un recurso muy importantes la harmonía de algunas canciones, que casi susurradas ayudan los niños a encontrar un equilibrio, gestionar sus emociones,  asimilar una rutina, acompañar las transiciones y vivir con fluidez la sucesión de los diferentes momentos del día. 




Entre las 8.50 y 9.20 acogemos los niños/as y sus familias en la Hall del Cucú.
Los padres acompañan el niño a quitarse los zapatos / el abrigo y se despiden  para que vaya a jugar en la sala preparada para el juego libre.
Después de haber recogido y ordenado todo con mucho cuidado, sobre las  9.50  invitamos los niños a sentarse en la mesa para el desayuno, empezando oficialmente el día en grupo con el "Buenos días madre Tierra”.


 

Las educadoras cortan al momento, sentadas en la mesa, la fruta de día (manzana, plátano, pera, mandarina en invierno,  melón o sandía en verano) y la ponen a trocitos para que cada uno vaya picando. Invitamos a que sean ellos mismos a quitar la cascara de algunas frutas, como el plátano o la mandarina, cultivando desde muy pequeños la ´vida práctica´ según el mensaje de Maria Montessori.
Se les acompaña a beber con el vasito de cristal. Completan este segundo desayuno una galleta integral sin azúcar, una tortita de arroz o un porrige de avena).
Después del desayuno dividimos el grupo de 8 en dos grupos de 4,  preferiblemente según edades.
Exterior/ interior 

Sale al patio el primer grupo de 4 niños (los mayores de edad) equipados con las botas de agua, el peto y la chaqueta impermeable durante los meses mas fríos para que fuera  puedan trabajar con arena, agua, tierra, materiales naturales, utensilios y otro material de juego que solo utilizamos en el exterior.
Una pared de cristal divide los dos espacios, por lo que los dos grupos se pueden ver y estar en dialogo.
Mientras tanto, los 4 niños que quedan dentro pueden seguir su juego libre; se puede ofrecer  una invitación sacando otro material de juego u otra propuesta más definida en la mesa que poco a poco irán integrando a lo largo del curso.

…..
Lunes: juego libre 
Martes: garabatos con ceras de abeja en rollo de papel

Miércoles: propuesta de movimiento grueso (circuitos) 

Jueves: amasamos el pan y lo decoramos con semillas de girasol

Viernes: juego libre o propuesta de cocina (pelamos el huevo y las patatas para la comida)

Sobre las 11.00 hacemos el cambio de grupos.





Cuidamos mucho el cambio del pañal antes de la comida,  que es a las 12.00.
La zona de aseo corresponde a un lavabo situado en el pasillo donde entran de dos en dos. La educadora prepara este momento dedicando toda su atención a establecer un diálogo amoroso con el niño que acompaña a cambiar: anuncia cada acción con gestos y palabras, esperando con calma y tranquilidad a que el niño muestre que está preparado a participar activamente en su aseo. 
Para facilitar su autonomía en el proceso de higiene y prepararlo gradualmente a la futura etapa de control de sus esfínteres, el cambio se hace de pie y la educadora está a su altura, invitando los niños mas grandes a bajar el pantalón, desabrochar el body y sujetarlo, quitar el pañal sucio y depositarlo en la basura/ pañales.  Desvestirse y vestirse, quitarse las zapatillas y ponérselas,  forma parte del aprendizaje que hace un niño en Cucú.
Antes de comer, creamos una atmósfera adecuada a través de juego de dedos, de falda y de tacto, realizando un sencillo teatrillo que tiene como protagonistas algunos animalitos de madera, un nin, ...breves cuentos "al delantal" que ayudan los niños a entrar en un nivel más pausado y los preparan al merecido descanso después de tanto trabajo!
La alimentación de los niños es una parte muy importante del proyecto educativo: la comida es casera y de mercado, con productos mayormente biológicos y de proximidad. 
El menú semanal:

Lunes: Pasta con salsa de tomate y queso
Martes: Estufado de lentejas o garbanzos con verduras y arroz integral
Miércoles: Ragú de ternera y verduras con mijo
Jueves: Tiras de pollo y verduras con quinoa
Viernes: Patatas, huevo hervido y verdura al vapor

Sobre la 12.30 empieza el ritual del descanso acompañando los niños al dormitorio (zona Hall). Dormir “solo” (es decir tumbarse en la colchoneta y relajarse hasta poder conciliar el sueño) es un proceso de aprendizaje que necesita ser acompañado con serenidad y paciencia.
Con la experiencia hemos observado que la mayoría de los niños necesitan un espacio individual acotado y bien definido para lograr este aprendizaje en autonomía;  por ello nos planteamos tener cunas y acompañar el descanso de los 8 niños teniendo como referencia la experiencia de Pikler - Loczy.
A medida que los niños van despertando vienen a jugar en la sala grande con los muñecos, ampliando la posibilidad de juego con el resto del material al final del día.
Nos preparamos para recibir a los padres con un último momento de aseo, quitando las zapatillas, poniendo los zapatos/ abrigos.
Finalmente las puertas se abren a las 15.20 y los niños esperan ya en sus cochecitos, finalizando el día con algunas canciones de dedos.


El compromiso educativo
Cucú es un proyecto que va cobrando vida a partir de la experiencia directa con el grupo de los 8 niños presentes.  Queremos reflexionar sobre nuestra práctica y estamos abiertas a replantar nuevas posibles soluciones o cambios en la dinámica del día, respetando el grupo de niños/as y su evolución.
El dialogo con los padres

En la observación que hacemos de los niños/as utilizamos la camera del móvil para documentar los detalles mas significativos  de la semana, que vienen compartidos con los padres de forma semanal a través de un grupo whatsapp.
Tenemos una libreta para cada niño donde apuntamos nuestras observaciones.
A de más de la comunicación diaria en los momentos de acogida y de salida, ofrecemos reuniones de tutoría con los padres de forma individual (preferiblemente sin el niño/a), para compartir:
el trabajo educativo- pedagógico desde Cucú
en que etapa se encuentra el niño/a
sus procesos de crecimiento en las diferentes áreas del desarrollo (motriz, juegos /intereses, emocional, de la comunicación, del cuidado de si mismo) 
sugerencias para seguir en casa 


El proceso de acogida/ adaptación


Los nuevos niños/as entrarán de forma escalonada.
Cada nuevo niño/a hará un proceso de acogida/adaptación de amenos 2 semanas, acabando con horario completo recién a partir de la tercera semana. Para que haya constancia en esta nueva situación, recomendamos que sea siempre la misma persona ad acompañar el niño/a durante todo su tiempo de adaptación. En nuestra propuesta (que puede adaptarse a las necesidades de conciliación de cada familia) ofrecemos a los padres estas orientaciones:

Semana 1.
Horario reducido (9.30 - 11-30) 
Quien acompaña el niño/a se queda en Cucú durante las dos horas de permanencia. 
Se recomienda un actitud presente sin interferir, dejando el niño libre de explorar el ambiente a su alrededor (físico y relacional); es importante no forzarle a que se acerque a la educadora para jugar, esperando a que sea él mismo a buscar ese vínculo. Durante esta primera semana es importante que las actividades de cuidado cotidiano (cambio de pañal y ofrecer comida) sean realizadas de forma conjunta.

Semana 2.

Horario reducido (9.30 - 11-30) 
Las dinámica de separación- reencuentro con quien acompaña el niño.
El adulto se despide buscando relación / contacto con el infante y le informa de forma firme, espontánea, amorosa, sin alargar demasiado el proceso. El objetivo es que el niño asimile la dinámica de separación y reencuentro a medida que vaya familiarizando con el nuevo contexto social, creando nuevos vínculos positivos para su bienestar emocional. 
Es importante esperar a que el infante esté preparado emocionalmente para estar sin la presencia de quien le acompaña, sin acelerar el proceso de asimilación del nuevo contexto y sin pasar a la siguiente fase si no ha ido bien la anterior.

Semana 3.
Si la segunda semana ha fluido de forma positiva, entonces a partir del Martes de la tercera semana pueden quedarse a comer y luego marchar a casa. 
El proceso de acogida/ adaptación finalizará con la siesta después de la comida, al final de esta  tercera semana.

El equipo educativo que acompaña los niños del Nido está compuesto por:
- Silvia Favaro
Pedagoga y psicomotricista infantil. Post-grado en Pedagogía Waldorf.
  Responsable de proyecto.

- Catalina Ospiti

Post- grado en Pedagogía Waldorf. Profesora de Arte y diseño.
La ratio mínima educadora por niño/a es de 1 X 4.

El idioma hablado es el castellano aunque estamos abiertas a utilizar los idiomas maternos de los infantes (de momento inglés, francés, catalán, italiano), sobre todo en los momentos de cuidado personalizados.