Psicomotricidad Aucouturier



Es importante que haya un equilibrio entre la propuesta de movimiento de todo el cuerpo (más global) y de movimiento de mayor precisión y manuales (psicomotricidad fina).

Para que la precisión tanto de la mano como de la coordinación entre la mirada y los gestos de más precisión maduren, primero es necesario que los niños tenga la posibilidad de experimentar con todo su cuerpo, de conquistar lo global.


La psicomotricidad permite al niño tener un espacio y un tiempo para experimentar con su cuerpo, conectando con sus emociones y sus deseos en un juego no dirigido por el entorno.

Seguimos el modelo de Aucouturier (Psicomotricidad relacional y vivenciada) que considera como las alteraciones psicomotoras pueden ser síntomas de un problema que parte de lo afectivo, lo relacional y de la comunicación con el entorno. Estos autores proponen un punto de partida desde lo positivo (lo que el niño sabe y puede hacer) .

Se trata de que el niño viva con placer las acciones que desarrolla durante el juego libre en el que puede ser él mismo (experimentarse, valerse, conocerse, sentirse, mostrarse, decirse, etc.) aceptando unas mínimas normas de seguridad que ayudarán a su desarrollo cognitivo y motriz bajo un ambiente seguro.


Se trata de que el adulto acompañe, escuche el lenguaje del niño (nos está contando su historia más autentica!) observe y constate lo que ve, sin juzgar ni evaluar sus juegos y su especial forma de ser.
Tiene una visión lo más objetiva posible sobre el niño con las menos proyecciones posibles. En definitiva hay que fijarse en lo que hace no en si es majo o simpático.

El psicomotricista acepta y asume los juegos observados pero al mismo tiempo cuestiona, ejerciendo como compañero simbólico, es decir: debe acompañar a los niños en su juego pero nunca cayendo en un rol concreto.

Observaremos que el principio de una actividad de este tipo, suele manifestarse como una explosión d’energía, un frenesí corporal y emocional, un juego de pulsión que se suaviza progresivamente dejando espacio al juego simbólico.


Nuestro propósito es que juegue a “como si…”, que invista el material blando (les acoge, les envuelve y les da placer) y duro (el niño tiene que enfrentarse al reto, al principio de realidad).
Es muy recomendable finalizar la sessión con el cuerpo parado. Esto nos ayuda a lograr la descentración, que és la capacidad del niño de poner distancia de sus intensas emociones i representar con lo cognitivo. El material que ofrecemos, una vez retirado todo lo altro, es material de construcción ( de fusta) y plástic ( ceras).

¿Y hacer psicomotricidad en casa?


La preparación de pequeños espacio en la casa para que los niños puedan moverse con relativa libertad les permite explorar, experimentar y desarrollar su creatividad “corporea”, vehículo para conocerse a si mismo. A través de esta curiosidad para lo que logra el cuerpo, están trabajando también en otros aspectos evolutivos: emocional, el cognitivo i el comunicativo.

No se trata de convertir la casa en una sala de psicomotricidad, sino despejar un rincón y presentar unos materiales. Y a ver lo que pasa…

Yo utilizo pelotes de lana amigurumi, de tamaño y peso diferentes ( el relleno es de floca o de legumbres), cajas de cartón, telas, una colchoneta… y, siempre que sea seguro, una mesita de madera para que también tengan contacto con un material duro.

1 comentario:

KATYA VERÓNICA VALVERDE GUTIÉRREZ dijo...

excelente publicación, el juego libre va a generar en los niños una forma de conectarse con el mundo, pues a través del movimiento en un ambiente seguro y libre le da la oportunidad de adquirir aprendizajes significativos y va a ayudarlo a enfrentar los retos que día a día se le presentan en su medio